-¡Soy Sean Connery!-, le dijo al comisario que, enojado, le ordenó al sargento teclear en su Olivetti: posible trastorno de la personalidad.
–Le digo que soy Sean Connery, se le va a caer a usted el pelo, sir.
-Pero cómo va a ser usted Sean Connery, hombre de Dios –vociferó el comisario, -¿dónde está su barba cana, su kilt, su vozarrón característico, las cejas superpobladas y ese gesto de autosuficiencia escocesa, la sonrisa irónica y todo lo demás? Si ni siquiera tiene acento galés. Es usted mucho más delgado ¿no lo ve? ¡Y más joven!
-Sargento, acabemos con esto. Redacte: Sujeto hallado desorientado deambulando cerca del Támesis. Presenta signos evidentes de embriaguez y confiesa que ha bebido martinis durante toda la tarde. Dice ser Sean Connery; posible trastorno de la personalidad. Se deriva el caso al hospital psiquiátrico. Según su documento de identificación responde al nombre de Bond, James Bond.
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Hace 3 horas



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