sábado 7 de agosto de 2010

Epitáfica

Y cerró los ojos, al fin, agradecido por haber tenido a su alcance lo que es y lo que no es. Lo que es, comprendido a medias tras tantos años de apasionado estudio y lo que no es, apenas intuido con el tímido socorro de los sentidos.

jueves 22 de julio de 2010

Alféizar


Un gato se asea con gestos de trabalenguas.
Detrás, sólo se adivina el vaivén de unos versos de Valente: ¿de qué lado de mi cuerpo estabas, alma...
Hace calor, sestea julio, lloran de amor las chicharras.
Nueve minutos me faltan -digo- para el bostezar de las cinco.
Eran las cinco en punto de la tarde cuando abrí la ventana:
trigo, arena, sol, ceniza de ayer desvencijada.
A la noche gritará el vuelo de los murciélagos,
pero ahora, ciegos, todos los recuerdos me cogen de la mano.
Escribo adiós y tú susurras que no me socorrías...


...que no me socorrías?

lunes 5 de julio de 2010

Tejas sin equis

Poca gente se fija en el silencio de los tejados de una noche de verano. Hay algo místico en la quietud de un pueblo de paredes sucias y desgastadas: las fachadas de blanco roto y picado bajo el bochorno de julio. En el monte, las chicharras organizan su concierto privado, pero aquí, en el corazón del pueblo de tejas rotas, un gato maúlla y algunos perros lo persiguen con desgana. Unas chicas coquetean a risotadas con su propia adolescencia. Llueven estrellas en aquella acera. El capullo de un cigarro se estrella y rebota en el capó de dos coches negros. Tu sonrisa sabe a tinto de verano. El silencio es el pacto firmado para no tener un machete a mano. Las luces nuevas, amarillas, engañan con las viejas blancas el orden del progreso. Tú sabías que la vida era esto. No tuvimos más remedio que abrazarnos. Tañe doce veces el disco rayado del campanario y un murciélago juega a los calambures con el aire. Me apetece escuchar aquel tema de Triana en el que tú llegabas y me abrazabas para siempre.

Poca gente sabe
que hay un duelo previo en los tejados rotos de julio.

martes 23 de febrero de 2010

Barrotes a la imaginación

Cuando llegaron encontraron la celda vacía, las puertas cerradas, los grilletes en el suelo, la sábana puesta en la cama, ni rastro de fuga, ni un agujero. David Coperfield había escapado de Alcatraz a la vista de millones de espectadores. Era el piloto del helicóptero, ¿recuerdan? Mientras, en una prisión no distante, el afamado terrorista se levantaba de la sala de televisión y pedía en la biblioteca un libro sobre Houdini. –No leas eso, tronco –le aconsejó su compañero de celda- al Trayas, que tenía la perpetua como tú, le dejó zumbado.

El afamado terrorista empezó el libro por el final, como hacía con todas las cosas. Allí alguien había escrito: Ya sé cómo hacerlo; me voy de aquí para siempre.

Licencia para olvidar

-¡Soy Sean Connery!-, le dijo al comisario que, enojado, le ordenó al sargento teclear en su Olivetti: posible trastorno de la personalidad.

–Le digo que soy Sean Connery, se le va a caer a usted el pelo, sir.

-Pero cómo va a ser usted Sean Connery, hombre de Dios –vociferó el comisario, -¿dónde está su barba cana, su kilt, su vozarrón característico, las cejas superpobladas y ese gesto de autosuficiencia escocesa, la sonrisa irónica y todo lo demás? Si ni siquiera tiene acento galés. Es usted mucho más delgado ¿no lo ve? ¡Y más joven!

-Sargento, acabemos con esto. Redacte: Sujeto hallado desorientado deambulando cerca del Támesis. Presenta signos evidentes de embriaguez y confiesa que ha bebido martinis durante toda la tarde. Dice ser Sean Connery; posible trastorno de la personalidad. Se deriva el caso al hospital psiquiátrico. Según su documento de identificación responde al nombre de Bond, James Bond.

lunes 13 de julio de 2009

Postal

Manchada de gotas rojas, la postal esperaba bajo las ruinas de la casa los labios que nunca leerían sus palabras: Hiroshima tiene la luz del sol de nuestros antepasados, sabe a sal, pero tú no estás. Volveré pronto. I. K. 5/10/1945.


Anuncio por palabras

Hombre soltero mojado en la treintena busca toalla de rizos oscuros, tacto suave, abrazo cálido. Que guste enjugarse en cava los días de lluvia, veranear en mi ilusión, tenderse desnuda en cualquier playa. Encuentro informal en lavandería. Compromiso.